lunes, 30 de marzo de 2015

ReV Irlanda 10 de Abril



Buenas noches:
Este es un comunicado urgente para notificarle que esta usted en Brain, Irlanda, en la víspera del 1 de febrero, la fiesta de Santa Brigida; el festival también se conoce como Presentación de Jesús en el templo y purificación de la Virgen. Todo el mundo se ha ido con sus familiares a otras ciudades y apenas unas pocas familias han permanecido en el pueblo.
Esta noche, tres niños de 11 años han desaparecido, Adam Wells, David Evans y Neil Cass. Los tres eran muy amigos y conocidos en el pueblo como los más gamberros. Últimamente sus fechorías eran insoportables e incontables; desde pequeños hurtos, bromas pesadas, antentados contra la propiedad pública, saltarse los toques de queda. Por desgracia era imposible pillarlos. Todo el pueblo está conmocionado por esta tragedia, sobre todo en una fecha tan importante para esta comunidad extremadamente religiosa.
 A las diez y media de la noche, tras el toque de queda, algunos testigos vieron como los niños partían rumbo a la iglesia seguramente para hacer alguna de las suyas. Hacia la media noche, las campanas de la iglesia empezaron a resonar por todas partes como si se acercase el día del juicio final. Los pocos vecinos que quedaban, se acercaron a mirar.

Fué entonces cuando la extrangera Lilith Adams descubre el cadaver del reverendo George Craim ahorcado en el campanario con numerosas cuchilladas y marcas extrañas en la piel. Al lugar acuden para cubrir la noticia los periodistas, Jack Morris  y Andrew Boss. En ese mismo momento llegan los agentes de la ley John Covalsky  y sus ayudantes William Covalsky  y Timothy Covalsky. Marta Sanders que iba a reunirse con Lilith Adams también se presenta. Una vez que la ambulancia  llega y se lleva el cadaver, la autoridad John Covalsky, en ausencia del alcalde, decide convocar una rueda de prensa en el ayuntamiento con todos los posibles testigos y sospechosos. Allí se reunen todos los anteriormente mencionados incluida la esquiva profesora de los tres niños desaparecidos, Edna Craman.

Por ello os esperamos